Equilibrar cargas grandes o pesadas puede ser un desafío para muchas aplicaciones industriales. Los movimientos que están desequilibrados pueden afectar el rendimiento, causar desgaste innecesario y poner en peligro la seguridad de los trabajadores. Los actuadores de sincronización han requerido tradicionalmente una integración compleja de dispositivos externos y una extensa configuración o programación, pero la última generación de actuadores lineales inteligentes es fácil de instalar y capaz de sincronizarse automáticamente.
Una carga más pesada en uno de los extremos podría causar daños potenciales al equipo o a sus componentes si no se maneja adecuadamente. Mientras que algunos desequilibrios son predecibles, otros son el resultado de imprevistos como cambios repentinos de carga. Los diseñadores de equipos tienen en cuenta el desequilibrio al utilizar varios actuadores, pero a menos que todos estén sincronizados con precisión, pueden surgir problemas. El uso de un par de actuadores para ayudar a elevar y bajar el capó de un vehículo de construcción grande, por ejemplo, puede resultar en rebotes, operación lenta o desgaste innecesario si los actuadores no están funcionando en tándem.
Cuanto mayor y más desigual sea la carga, mayor será la necesidad de sincronizar los actuadores que la mueven.
Cuando se sincronizan correctamente, varios actuadores también pueden trabajar juntos para manejar cargas mayores de las que cualquiera de ellos podría manejar individualmente. La eficacia probable en la sincronización de cargas grandes o pesadas varía considerablemente dependiendo de si se utilizan actuadores hidráulicos, electromecánicos o electromecánicos inteligentes con sincronización intrínseca.